Siempre que llovió, paro! (Rock en Baradero Parte 2)

El Rock en Baradero es uno de esos festivales al aire libre de varios días, en que más allá de la música, el atractivo es la buena onda, el compartir lo que rodea al rock. Por suerte el Domingo arrancó despejado y en las parrillas de los camping empezaban a denotarse los asados de los diferentes grupos de personas que se acercaron a la ciudad para disfrutar de los shows y especialmente este DIA 3, fecha en la cual Los Gardelitos estarían cerrando. Lastimosamente para los allí presentes, alrededor de las 14 hs. la ya malparida lluvia volvía para pincharnos el globo de la alegría y que pensemos en comprar ponchos para no empaparnos nuevamente.

Alrededor de las 17 hs. mientras hacíamos tiempo para entrar al predio, nos acercamos al Punto de Encuentro y escuchamos que terminaba de sonar La Condena de Caín y nos quedamos con ganas de escucharlos completos. La lluvia había parado y el sol empezaba a asomar; se vislumbraban buenas vibras en la sonrisa de toda la gente. Luego, empezaron a tocar los Andando Descalzo que en lo particular hacía bocha que nos los veía en vivo y sonaron de gran manera, mostrando que siguen vigentes y dando, de esta manera, cierre al parador hasta el próximo año.

Al ingresar al predio principal estaba justo por arrancar El Bordo, que sonido que tiene esta banda! Esa fuerza que se mantiene a lo largo del show, en cada presentación y el público que no puede dejar de agitar en cada tema. Lo que nos lamentamos fue habernos perdido a la gente de Sueño de Pescado, luego de haber visto a la gran cantidad de gente en el camping que esperaban con ansias verlos sobre el escenario cantando y coreando sus canciones todo el tiempo; me generaban muchas ganas de poder llegar a expresar mi opinión pero no fue este el caso. Aparte de ellos, también habían sonado previamente Jóvenes Pordioseros, Los Pérez García, Sexto Sentido y Amantea.

Luego fue el turno de Nonpalidece trayendo un poco de reggae para ya disfrutar de la noche despejada que se había afirmado en el cielo baraderense (¿?) baraderino (¿?) en fin… sin nubes sobre nosotros. Soberbio show, sin errores ni problemas para los experimentados muchachos donde recorrieron toda su discografía mostrando sus éxitos. Los prosiguió Guasones sacando a relucir todo su rhythm and blues y volver a agitar al público haciendo sus temas más movidos para el delirio de los presentes; uno de los hechos que mas me llamo la atención fue la presencia de Beto Olguín, cantante de Los Pérez García, a cantar “Pasan las horas” y no por el hecho de que lo hayan invitado a él en particular, sino, porque fue el único artista invitado a lo largo del día entre todos los shows, por lo menos de los que he visto.

Ahora sí, el reloj marca las 22:15 y llega el momento de Los Gardelitos para dar cierre a este festival y con un arranque diferente al de las demás bandas. En las pantallas se reprodujo un vídeo grabado por trabajadores del grupo AGR-Clarín dándole el apoyo a la banda y agradeciendo el aguante que también habían estado haciendo el resto de las bandas allí presentes.

La banda salió a descoserla, con toda la potencia que los caracteriza haciendo estallar a la gente que no paraban de cantar y sacudir sus banderas provenientes de todos los puntos geográficos del país; algo mas para remarcar fue la presencia de dos inflables gigantes, de un tanguero tocando la guitarra y la otra de un ángel apoyado en un poste de luz en “La ciudad que se oculta” que ocupaban casi todo el alto del escenario. Al margen de esto, recorrieron gran parte de su historia y cerrando con “Mezcla rara”.

Haciendo un repaso de todo lo sucedido en este fin de semana creo que la lluvia fue algo que complicó las cosas en exceso para el festival, sobre todo a nivel organizativo, ya que el predio no cuenta ni con el más mínimo refugio, cosa que para un festival como este es necesario, no solo por mojarnos en la lluvia sino que si ibas a comprarte un pancho que te costaba 75 mangos, después comerlo todo mojado como que te desespera un poco. Además, si no hubiese llovido podía ser necesario un poco de sombra como para albergar la cantidad de gente que se hiso presente, que estimo, hubiese sido superada notablemente de no ser por este acontecimiento climatológico, que si bien es muy necesario para el planeta, no era el momento para que suceda en Baradero.

En fin, una experiencia totalmente repetible dado que el festival tiene todo lo que se necesita para ser uno de los más grandes del país.

Escrito por Juan Ignacio Miranda.

Fotos por Nadia Gonzalez.