Once Tiros celebró sus 15 años en Groove

El viernes 29 de mayo, la banda de rock uruguaya Once Tiros celebró, en un Groove llenísimo y ante nosotros -sus hermanos argentinos- sus 15 años de trayectoria, repasando temas de toda su discografía.OnceTiros01

El 7 de mayo salió a la luz su primer DVD y disco en vivo: “Once Tiros: 15 años”, que incluye dos shows de 2013: el primero, realizado en Argentina y justamente, en Groove y el segundo, en su país natal. Entonces, la ocasión era válida para volver a cruzar el charco y festejar  estos quince  años de trayectoria, también, con su público argentino.

Fue un show potente y extremadamente enérgico, con pulsiones en permanentemente movimiento, como habitualmente ocurre en las presentaciones de los orientales. No hubo tema OnceTiros02donde el público se quedara quieto. De hecho, el agite fue tanto que en “Maldición”, el cantante Pablo Silvera fue a buscar a un costado la “Gropro” y con ella, fue caminando por el escenario,
registrando la pasión de todo su público que cantó la primera parte del tema casi “a capella”, mientras que los dos guitarristas Bruno Andreu y Santiago Bolognini se habían sentado, un rato, a descansar.

En tanto, abajo del escenario, los seguidores de la banda coreaban esas estrofas que tanto reflejan lo que siente en un vivo de la banda: “Hoy llevé mi cabeza a volar y pedí que no me bajen de allá”OnceTiros03. Porque la sensación de disfrutar de un recital de Once Tiros es ésa: el público no quiere que lo bajen, no quiere aflojar, quiere quedarse allá, en lo más arriba de sus saltos y pogos, para “que no decaiga” nunca.

Este mismo agite es el que se vive en otros temas como “Gente detergente” o “El globo”, donde la consigna es flotar, dejarse arrastrar por un momento de disfrute pleno, alejado de las penurias citadinas cotidianas. “Me quiero sentir etéreo en la esencia, pura transparencia, sin las consecuencias que tiene vivir entre tanta gente con olor a detergente”, dice la primera o “bueno sería ver a la gente cantando, verlos a todos por las calles feliz”, pide la segunda. Temáticas que bien podrían ir acompañadas de un reggae en estado de relajación, pero que no, lejos de eso, van acompañadas de una energía de alto voltaje de ska y rock fusionadas.OnceTiros04

 Hubo tiempo también para que desfilen los invitados, compatriotas uruguayos de la banda, pero con estilos bien distintos. En “Televicio” OnceTiros06fue el turno de AFC, un dúo de rap que improvisó un rapeo del tema. En “En silencio el fuego” y “Mal de karma”, Pablo Silvera directamente se fue del escenario y dejo el micrófono a Gabriel Soria, cantante de Crepar, otra banda uruguaya pero de hardcore y heavy metal. El resultado fue pura adrenalina. En un pequeño parate también le dieron espacio a Adrián Nario, famoso youtuber conocido como “el bananero” y ex integrante de la banda, para que divierta un poco a la multitud, entre complicidades varias con los integrantes de “Once Tiros”.

Después llegó “Lo más valioso”, interpretada por Bruno Andreu, el guitarrista pelilargo que en este show se divirtió, intercambiando continuamente gestos con un fanático de la banda, a quienOnceTiros07 conocemos como “el líder”, que lo arengaba todo el tiempo. Entonces, Bruno aumentaba la apuesta y el fanático se volvía loco, pidiéndol
e más y más al violero. Esta canción evoca siempre un momento muy lindo porque la letra va dirigida a esos que siempre van a estar ahí, apoyando la música de su país y “aunque caigan soretes de punta” se gastan la poca plata que tienen y “se rompen el ojete para conseguir la entrada”.

Para el final, quedaron dos temazos bien al frente. “Lacanao” con toda su denuncia a la policía, tocada al palo por la banda en pleno, mientras los invitados de la noche, los músicos de “Crepar”, los de “AFC” y el bananero se metieron en el escenario, entre los de “Once tiros”, en clima festivo, tomando cerveza y agitando con los músicos y la gente, el tema. Aventuras y proezas” dejó el ambiente bien caldeado porque

OnceTiros08Groove saltó al unísono del “tamos todos lo que somos, somos todos los que estamos, estamos todos de la mente y agitar hasta que uno se desarme”. Pablo Silvera, que también fue puro movimiento y descarga de energía, se fue hasta la batería de Martín Maristán, le agarró los palillos y jugó a golpetear un poco, para finalmente, girar de cara al público y cual director de orquesta, mover los palillos dirigiendo los últimos acordes del tema y del show.

Y el equipo de los Once se va, rumbo a su país natal. Pero saben que en esta parte del mapa dejan una hinchada hermana que no se cansará de alentarlos en cada vuelta. Porque sus tiros no son de ésos que hay que esquivar, son golpes que arremeten al cuerpo y dan libertad.

Escribió: Yanina Mazzarella

Fotos: Nadia Guagui