Los enviados de Thot nos invitan a viajar en su “Ruta”

Es una noche de sábado en la ciudad y, como yo, varios se van acercando, por afinidad o curiosidad, a ver a una banda que promete dejar todo lo que tenga para hacer vibrar a un público creciente. La espera se hace valer cuando se abre el telón y comienza con potencia Locos de Nacimiento, banda amiga de quienes hoy presentan oficialmente un nuevo trabajo discográfico y que asume la responsabilidad de comenzar esta fiesta de amigos y rock con tutti.
La calidad de los sonidos se conjuga con la vehemencia del vocalista que, casi como un instrumento más, deja fluir a través de sí mensajes claros, de esos con los que uno puede topar en cualquier esquina de barrio; los hace suyos y te los regala también, los hace tuyos.
Esto sólo puede mejorar.
Son las diez menos diez y el aire se siente ya más caliente. Vibra el piso todavía por los últimos acordes de los Locos, y se escucha una guitarra. Como con paciencia, aún sin abrir el telón, se presenta así la intro de Ruta, material que Los Enviados de Thot nos presentan esta noche.
Se deja ver por fin la banda al comenzar los primeros acordes de “Ruta”, y sin vacilaciones nos invita a viajar con ellos (“Cielo, ruta, tienen que venir”) y la verdad, desde la humilde opinión de este cronista, todos deberíamos hacerles caso.
De este disco, el nombre nos dice mucho, ya que pocos discos encontraremos cuyo sonido se adapte tan bien a un ámbito de ruta, de viaje, de caminos desconocidos y la avidez por explorarlos, pero lo subyacente quizás sea aún más especial; temas como “Flor” muestran paisajes hermosos y cielos estrellados tan nítidos que casi parecieran estar frente a nosotros, mientras que “Amigo Rock” nos insta a la reflexión, se pone delante y nos escupe en la cara que “Pocas cosas vas a ver mentir más que los recuerdos”.
El momento más especial se alcanza al sonar El Manco, una canción para la que no hay palabras, compuesta en homenaje al, quizás, mayor ícono del rock argentino, el Carpo Roberto Napolitano “Pappo”. Realmente no hay manera de describir el poder y la emoción de este tema, sólo queda escuchar y sentirlo.
Tras 13 temas y una parva de amigos e el escenario (El Turko de Locos de Nacimiento, Pachu de Ahora somos Duendes, Alex Musatov de la Orquesta Fernández Fierro y el Piti de Las pastillas del Abuelo) nos despedimos con una sonrisa; pero cómo no hacerlo, si la gente salta, canta, ríe y se queda en todos la emoción de haber escuchado buena música, con los oídos y con el corazón.
Escrito por Leandro Bonini
Ph.: Paola Branchi