La FIESTA del Rock sin edad (Cosquin Rock DIA 3)

Llegó el último día de la FIESTA NACIONAL del ROCK  y se nos fue nomas; pero, esta edición del 2017, será recordada por años.

José Pallazo, el organizador, nos explicó en conferencia de prensa que cuando se enteró del cumpleaños número 50 del Rock Nacional, se dedicó a llamar, uno por uno, a los fundadores del rock argentino para invitarlos al Festival, por primera vez a muchos. Pallazo admitió que le generó cierta vergüenza por su tardanza en la convocatoria. Así, se forjó la idea de este cierre, apto para hijos, padres y abuelos; y créanme, que hubo gente de todas esas edades.

Y si de años hablamos, se viene forjando una tradición, que en cierto punto, suma bastante a la épica festivalera: “Cosquín no es Cosquín, sin lluvia”. Como era de esperarse, después de amenazar durante dos días, se largo. Violenta, aunque, dentro de todo, breve; como para bautizar al festival y ponerle un ingrediente más a esta fiesta.

El escenario temático lo abrió Alejandro Cavoti. Luego sonaron Javier Martinez, Alejandro Medina, el Vox Dei de Willy Quiroga, Celeste Carballo, Soulé, Fabi Cantilo, Pedro Aznar, el “Ruso” Lebón y lo cerraron Los Twist. El broche de oro, fue la presentación de un Fito Paéz emocionando y emocionándose notoriamente ante una multitud. El show tuvo a Rolo Sartorio más Juanse como invitados y repasó su carrera, culminando con “Y dale alegría a mi corazón”; incluyendo varios minutos del estribillo cantado a capella por el público, sumado a una gran ovación para el rosarino.

La carpa Alternativa tuvo la última de las 3 funciones de Los Pericos, abarrotadas todas y cada una; al igual que en la de Ceremonia Geiser a cargo de Juanse & the band. El Garage band acobijó nuevamente al interesante nuevo proyecto de Zeta Bosio (Shoot the Radio) y cerró con la concurrida actuación de Los Espíritus. Por otro lado, en la Casita del Blues, Jimmy Rip (ex guitarrista de Mick Jagger) se encargó de darle el moño a lo que fue una grata sorpresa durante todo el fin de semana.

Finalmente, La Beriso cerró el Festival tocando hasta las 3 am con las participaciones de Juanse y de “El viejo” Nahuel Cruz Amarilla, de La Perra que los Parió. Antes, sonó El plan de la Mariposa (bajo el agua), Cuatro al hilo, Palo Pandolfo, Carl Palmer, La que faltaba, unos aggiornados Guarros que se mostraron de gran manera y Los Violadores, otros, a los que los años les han dado esa fineza que genera placer a la vista y a los oídos. Luego fue el turno de Attaque 77, festejando sus 30 años de vida con temas nuevos más los clásicos de siempre manteniendo su compromiso social (mencionaron a los trabajadores del Bauen y Zanon e invitaron a veteranos de Malvinas que subieron con una enorme bandera argentina). Más tarde, Kapanga le puso su habitual fiesta al escenario principal y le llegó el turno a Las Pelotas.

Eh visto varios shows de la banda radicada en San Marcos Sierra; los alabé, los critiqué (con todo el respeto que se merecen) pero jamás los ví tan contentos, y eso se notó. La lista fue un recorrido de ida y vuelta constante por su discográfica pero siempre en torno a los temas de mayor relevancia. Sonando impecable, como siempre, se pasearon por la pasarela del escenario varias veces, saltaron, rieron, hicieron chistes y nos dejaron más que satisfechos a todos cerrando con “El ojo blindado”.

Escuché y leí algunas quejas por los horarios de los shows; también, ví a colegas buscando esa carroña en cuanto a si fue más o menos gente que otros años, a todos ellos les digo: BÚSQUENSE UNA VIDA! El Cosquín Rock 2017 fue un exitazo. Cada año son más las opciones: 7 escenarios, deportes extremos,  juegos para concientizar, fiestas paganas, circo, humor, expo de fotos, etc. Lo único que puedo objetar son los precios dentro del predio.

El mito de las sierras otra vez fue una realidad y en ésta, no quedó afuera nadie. Ojalá el Festival siga este camino, siempre apostando a más inclusión, más creatividad, más MUSICA… más FIESTA del ROCK…

Nos vemos el año que viene Cosquín, salud!

Escrito por Cristian Devoto.

Fotos cortesía de Luciano Billone (Kemp fotografias) para “El Tucumano”