Guasones, en casa (Guasones en Microestadio Atenas, La Plata- 21/04/18)

El estadio Atenas tiene dos gradas ubicadas en los laterales y un gran espacio en el centro para el que quiera disfrutar del show parado o bien cerca del escenario. Hay espacio para unas 7.000 personas y cuenta con tres puertas principales de doble hoja.

La noche del sábado es húmeda, llovizna de vez en cuando sin dejar de hacer calor y sobre la avenida 13 hay una larga hilera de personas esperando por ingresar al lugar. Todas ellas empiezan a aplaudir cuando la lluvia se hace más persistente y los guardias se corren para dejar pasar a la multitud que ya no quiere mojarse.

La entrada dice 19.00 hrs. pero los habitués de los recitales saben que es una mera formalidad y que el show suele empezar dos horas después, por eso es que el lugar se llena a cuentagotas durante los primeras horas de la espera.

Guasones. Oriundos de las diagonales. Veinticinco años de trayectoria. Como todos los años vuelven a presentarse porque son fieles a sus raíces y sus fans lo demuestran agotando las entradas cada vez que anuncian un nuevo show. Esta vez, la visita es para presentar su nuevo álbum presentado hace días: Hasta el Final.

A las 21.03 Facundo Soto y el resto de los integrantes de la banda pisan el escenario para empezar un show que durará dos horas y varios discos. Paranoia 26, de su álbum “Toro Rojo” es el tema elegido para abrir la noche y los cuatro minutos de la canción son a puro pogo.

Cada rincón del Microestadio Atenas está lleno, tanto que las puertas principales deben quedar abiertas para dar un margen de oxígeno y así quedarán durante toda la noche.
Esclavo, El Rock de Mi Vida, Como Animales, Locales Calientes, Parque de Depresiones, ninguno de sus discos quedó afuera de una lista pensada para mantener la efervescencia de una noche típica de rock platense.

También hubo tiempo para los clásicos que, por supuesto, fueron coreados hasta por la gente que, detrás de las vallas, sin entradas, del lado de afuera, formó parte del recital. Estos temas unieron a todo el auditorio y Soto debió inclinar el micrófono hacia la gente que pedía a gritos completar los estribillos.

La flaca Pili y el negro Tomás, Hay momentos, Como un lobo, Me estás tratando mal y Estrellas formaron parte de un bloque para el recuerdo, donde los celulares dejaron de grabar para que sus dueños pudieran cantar y sentir cada letra, cada frase, y volar años atrás.

Llegando al final de la noche sonó Canción para un amigo, el primer sencillo adelanto de su nuevo álbum que fue lanzado hace meses y tuvo una amigable bienvenida entre su público de siempre, a pesar de no tener esa impronta rockera, pero mucha significación personal.

El show terminó pasadas las 23.30hrs con una cálida despedida de Facundo Soto y la banda, prometiendo una posible visita en diciembre para conmemorar sus veinticinco años de trayectoria en la escena del rock.

Las luces se prendieron, los cuerpos transpirados empezaron a enfilar para las puertas y enseguida para la avenida 13 para seguir curso cada uno por su lado. Otra noche más de música en la ciudad de La Plata, otro escenario que se camina, otro suelo que vibra y uno que se va con un alivio especial de esos que dan los recitales.

Escrito por Jorgelina Machiarelli

Ph.: Milagros Audine