¿Fiesta Clandestina? FESTIVAL! (CRONICA Festival Clandestino 1-11-14)

Arrancamos haciendo un poco de memoria.
Allá por el año 2004 la escena había quedado signada por la tragedia Cromañon, resultado: muchos lugares cerrados, muchos artistas queriendo expresarse y la mano del Estado era dura para aquel que intentara proponer una alternativa para refundar lo fundido, no quedaban muchas opciones mas que la “Clandestinidad”. Así es que  surgen, o re-surgen, las Fiestas de Rock. 
Un grupo de gente inquieta comienza a organizarse y salen con el formato de las Fiestas Clandestinas; bandas del “under” convocantes sonando en vivo, sumado a un colectivo circense para entretener en los intermedios y el resto de la noche música para el cachengue; todo esto, bajo el leit motive: “Nada debería estar prohibido”
10 años después nos encontramos, nada mas ni nada menos que en el predio del Microestadio “Malvinas Argentinas” y la ocasión es el gran festejo de aquella pequeña organización que mutó en la hoy conocida productora Rock & Reggae, que ya no solo se dedica a armar fiestas y, mucho menos, Clandestinas.

La tarde arrancó tempranito con las presentaciones de Brancaleone, El buen Salvaje, Melian, Descartes a Kant y Los Rusos hijos de puta, de quienes me llegaron muy buenos comentarios.

Para eso de las 18 hs ya estaban rockeando el escenario cubierto, llamado “Sin Sponsor”, los muchachos de Bulldog y para el escenario al aire libre, “Sin Marca”, teníamos a Jeites contagiando felicidad con su sonido más emparejado a la fiesta y a la alegría. Bulldog2

Después de andar husmeando por todo lugar que pudiera entrar, haciendo uso y hasta por ahí abuso de mi acreditación, me pintó meterme en el lugar reservado para fotógrafos para tener esa sensación de ver lo más cerca posible a una banda que no había tenido la chance de ver antes: Massacre. Me llamó poderosamente la atención ver los nervios o la ansiedad previa a la exposición en las tablas de un Wallace que, como siempre, una vez ya en su habitat, juega con el humor como estandarte para entretener, chocando con lo que “no se dice”. En cuanto a lo sonoro…pufff…me saco el sombrero; primer deleite pleno y prolongado; algo que a partir de ese momento se haría una constante.
Lamentablemente, las bandas, en los distintos escenarios se iban superponiendo, así que había que estar atento a los movimientos de la gente como para tratar de perderse lo menos posible. Así note que se venía Salta la Banca bajo un cielo que ya empezaba a decir: -¡ Hola, vengo a romper las guindas!-  
SaltaLaBanca
Otra primera vez, y puedo afirmar que habrá repetición, ya que realmente la puesta es  muy atrayente y hay mucho talento en una voz que se encarga de llevar un mensaje positivo para la autogestión que se hace carne en las luchas sociales como en el apoyo constante a la Flia. Arruga o mismo en las letras dedicadas a Mariano Ferreyra. Emocionantemente proporcional con la música.
Si tengo que elegir el show que más me gusto. lo cual es medio injusto, optaría por el del trio que viene demostrando que no hay techo que no pueda demoler; hablo de Carajo.
 CarajoMe pasó de recorrer un poco alrededor del estadio y vi muchísimas personas cantando, muchísimas personas pogueando, muchísimas personas sintiendo esa fuerza incontrolable que te mueve o te mueve. Las paredes del microestadio recibieron una lección de ese rock que llegó hace un tiempito para quedarse y colgarse el mote de “Banda Grande” para no sacárselo mientras sigan por este camino que les fluye.
Como recién nombraba, ese fué el mejor de la noche, pero un escaloncito muy pero muy chiquito debajo quedo el de Catupecu y les explico por que:
Volvimos masivamente al aire libre para ya empaparnos con la lluvia que caía fuertemente sobre nosotros y se armo el marco ideal para que Fernando Ruiz Díaz se encargara de convertir el festival en una verdadera fiesta. Salieron al taco tocando temas de los más nuevitos, los más “electrónicos”, pero con toda la CatupecuMachupotencia que siempre tuvo Catupe para de a poco ir mutando a los clásicos reformulados que llevaron a la multitud a las rondas más grandes de la noche y a las cabezas a revolear nuestros pelos y a nuestros cuerpos con toda la furia. Para que se den una idea,  un “Blitzkrieg Bop” de Los Ramones hasta mas punkie que el original  estuvo metido dentro de todo esto y se armó el primer rejunte de músicos con Tedy Langer junto a Andres Vilanoba de Carajo, al que se sumó la gente de Las Pelotas durante un buen rato. Fernando no quería que se termine, lo hizo saber; él estaba de fiesta y quería que todos estemos como él. Lo logró, tanto que contagió al batero Agustin Rocino quien se termino tirando al mosh; les cuento algo: el espacio entre la valla y la gente, era de, al menos, 2 mts; así estaba la fiesta y así siguió hasta que se bajaron para el descanso momentáneo.
CatupecuMachu
Después de unos minutos de incertidumbre para saber en cual escenario se haría el cierre, sobre todo por el clima, entendimos que se vendría otro show bajo el agua, que de a poco se fue rindiendo.
Hace un tiempo ya, me cruzo con gente que opina que Las Pelotas no es la misma banda desde la partida del querido Bocha y LasPelotastengo que admitir, que en mi opinión es verdad. Lo cual, no significa que sea peor o mejor; tan solo es diferente. Esa potencia, esa verdad, esa esencia se mantiene intacta. De principio nos mostraron que era el momento de bajar un cambio para ampliar la percepción dejándonos llevar por la melodía y la armonía sin perder el tono contestatario. Invitaron a Wallace a cantar, quien según un German Dafunccio entre risas, aprobó el examen. Luego llego el momento de la reciprocidad casi a pedido, cuando la voz de Catupecu se metió nuevamente en el escenario y en su primer movimiento, probo el sabor del suelo literalmente en una aparición poco fortuita. El show continuó y de a poco fue levantando en intensidad para cerrar con el clásico “Shine” con la gran mayoría delirando con una de las bandas más grandes que tenemos aún en actividad.
LasPelotasEste festival demuestra en mi opinión, que aún existen caminos posibles, alternativos al común denominador de “como se tienen que hacer las cosas”. Espero sinceramente, que sea el primero de muchos; porque se demostró una vez más que con organización se puede hacer algo para todos y quien te dice este ejemplo sirva de  inspiración para otra gente inquieta se junte y en 10 años pueda armar algo semejante; teniendo memoria, apostando a la autogestión, al compromiso, a la unión… 
Por más Fiestas Clandestinas, por más Festivales, por más discos independientes, por más pluralidad en la prensa, por más voces, por más de todos para todos…por más ejemplos…
Se puede seguir creciendo, depende de nosotros, si hacemos las cosas bien: Nada debería estar prohibido…
Escribio Cristian Devoto
Fotos de Nadia Guagui
Para www.pasalaonda.com.ar