Cobertura de Simon Basta!

Simón basta se presentó el viernes 17 de abril en Uniclub adelantando algunos temas de su próximo disco que saldrá el próximo 2016 y en el que se encuentran trabajando y reencontrándose con su gente. Esa gente que los sigue por todas partes desde que empezaron hace unos ocho años y que sabe cada unos de los temas que integran sus dos discos: “Desperté” y “Obstinado”.
El show empezó temprano con sus amigos de Desinhibidos y ya con la presentación de “Simón basta” siguió con una variedad de situaciones, de climas y de ritmos.
Los diferentes climas tuvieron que ver con los diferentes ritmos que se fueron sucediendo en el show. Hubo tiempo para un set acústico, donde de todos los integrantes que tiene la banda, quedaron en escena únicamente el cantante Fernando Toti Veigas y uno de los guitarristas. En ese clima, adelantaron algunos temas del próximo trabajo que tienen pensado sacar el próximo año. Dos temas bien intimistas: “El mismo cielo” y “Eternidad”, una canción que cantó el baterista de la banda, Sebastián Pirani.
Pero después de ese set acústico, volvió el rock y volvió con todo. Fue el turno que Gonzalo Sosa, el bajista de “Salta la banca” se sumara al escenario para romperla en “El primo de un amigo”.
Y entonces con ese empujón, Toti Veigas se dio tiempo para agradecer al manager, a las “simonas” que son esas novias y esposas que bancan a cada uno de los integrantes de la banda, acompañándolos a los shows, esperándolos a que saluden a todos y cada uno de los seguidores del show. En definitiva, esas mujeres de esos músicos que, a su modo, facilitan y hacen que a ellos las cosas les salgan mejores.
“¿Se arma?”, preguntó Toti. La respuesta fue una puesta en acto por parte del público porque todos los globos rojos, blancos y negros que estaban apilados al fondo de la pista se centraron todos de la mano de la gente. Entonces fue el turno de “Tormenta sin fin”.
Después de esta fiesta, llegó otro tema nuevo “Intentar” y a su término, una seguidilla de canciones donde la fiesta y el agite fue en aumento. En “1100 noches”, el rock canción de la banda estuvo acompañado de los caballitos dobles y triples que protagonizaron los seguidores.
“Felicita” y “Ni a palos” fueron las dos canciones que siguieron, pero uno de los platos fuertes ocurrió cuando llegó la balada de “Hoy” en versión cumbia. Entonces, uno de los guitarristas se calzó el rallador, el trompetista jugó con una intro de “Cómo me voy a olvidar” de Los auténticos decadentes, mientras Toti pedía que se arme el baile y las parejitas. Llegó el trencito y todo terminó en ska.
La unión entre los grupos de la escena under también se vio reflejada en los agradecimientos, por parte de Simón basta, a esas bandas que estuvieron allí cuando ellos recién empezaban y que les dieron una mano cuando lo necesitaban. Entre ellas nombraron a “La perra que los pario” y “Brancaleone”.
Y entonces fue momento del clima del final. Ese clima donde ya nada importa y donde todo es fiesta. Allí todo fue fiesta, papelitos y pogo. La fiesta fue todo arriba y abajo. Por un lado, en la parte de arriba, todos los músicos se acercaron hacia la línea del pie del escenario y bailaban, haciendo guiños a los seguidores. Facundo Carral, por su parte, arrancó el teclado y se puso, como loco, a bailar con las teclas a cuestas. Por otra parte, esa misma fiesta se vivía abajo porque se armaron las rondas finales, esas rondas donde todos los que habían llegado allí dejaron todo.
Uniclub se despobló pero la calle Guardiavieja se llenó de encuentros, de saludos, de promesas para reencuentros en los próximos shows y de descanso, porque el agite había sido muchos para esos que estuvieron haciendo los caballitos triples. Quedan canciones nuevas que gustaron y que habrá tiempo para escuchar en el próximo disco; quedan muchos más presentaciones para disfrutar y queda, por siempre queda, esos rocks que nunca bastan y que si Simón dice, seguirán

Escribió Yanina Mazzarella.